IMU DEFINE SUS EJES TRANSVERSALES PARA EL PERIODO 2008-2012
1.-ENFOQUE DE DESARROLLO BASADO EN DERECHOS (EDB).
¿Qué es un enfoque de Desarrollo Basado en los Derechos?
Un enfoque de Desarrollo Basado en Derechos, (EBD) es un enfoque de desarrollo en el cual “los límites entre los derechos humanos y el desarrollo desaparecen, y ambos se vuelven conceptualmente y operacionalmente partes inseparables del mismo proceso de cambio social,” viendo más allá de establecer el desarrollo como un derecho humano, para definir los derechos humanos la razón de ser y el marco normativo del desarrollo. En “El Desarrollo como la LIBERTAD,” Amartya Sen; enfatiza la importancia filosófica de este enfoque, subrayando que la pobreza, la opresión, la corrupción y la marginalización son obstáculos para la libertad, productos de la negación y la violación estructural y sistemática de los derechos humanos. Por lo tanto el desarrollo es el proceso para eliminar esos obstáculos y expandir progresivamente los derechos y libertades sustantivas de las personas, siendo el cumplimiento de todos los derechos humanos de todas las personas por medio del “respeto, protección y satisfacción” de sus derechos interrelacionados, el fin del desarrollo. Se considera la expansión de los derechos como un “principal fin” y un “medio principal” del desarrollo. De este modo, los derechos juegan un papel constitutivo en el desarrollo, enriqueciendo la vida humana como un fin en sí mismo, y también un papel instrumental, como medio para alcanzar el cumplimiento de otros derechos.
2.-PERPECTIVA DEL GENERO Y DESARROLLO (GED)
La perspectiva GED enfatiza el beneficio material que los hombres reciben de la explotación de las mujeres y visualiza el hecho de que la posición de las mujeres no puede ser entendida aisladamente de la posición de los hombres. Por eso las relaciones entre los géneros, y la manera en que estas relaciones se dan en detrimento de las mujeres, debe ser el área central del estudio, en lugar del género, que se concentra en las mujeres en forma aislada.
En el proceso de desarrollo desde la perspectiva GED, las mujeres son vistas como “agentes activas de cambio” con estrategias de empoderamiento y no como instrumento pasivos dominados. Eso significa la auto-determinación en su futuro. Para que mujeres y hombres sean agentes activos debemos empezar los proyectos de desarrollo escuchando a toda la población. Eso quiere decir escuchando a hombres y mujeres, gente de diferentes clases sociales, edades, etnias, etc. Desde la planificación y el seguimiento del proyecto hasta su evaluación, ambas partes deben estar integradas en la toma de decisiones (en proporción igual) y en la gestión de proyectos, Los sujetos abordados son los problemas prioritarios, las opciones posibles, los obstáculos que prevean y la implicaciones de las distintas alternativas.
Los conceptos condición y posición son centrales en el enfoque GED: Partimos del hecho de que las mujeres vivimos una situación de subordinación de acuerdo a nuestra condición y posición social.
La ética es una parte de la filosofía que reflexiona sobre la práctica de las llamadas virtudes o costumbres, su tarea fundamental es guiar la conducta, a través de enunciados generales, Leer máspara decidir cual es la decisión mejor entre las posibles a tomar, consiste en decirle a las personas lo que deben hacer y lo que deben pensar acerca de lo bueno, lo recto, lo justo o lo deseable sin dar razones para ello.
La ética feminista recoge las críticas que desde el feminismo se han hecho a los conceptos y perspectivas que han fundamentado una ética racional y universal centrada en la defensa de la libertad y la igualdad que ha sistematizado la razón patriarcal.
El discurso ético feminista pone de manifiesto que las normas, convertidas en costumbres, y los hábitos (modales, vestidos, figura, educación) basadas en el género discriminan en lugar de fomentar la igualdad. No basta con poner nombre a las dominaciones y subordinaciones, hay que denunciarlas con eficacia para la liberación de los sectores afectados, lo mismo que descubrir los valores ocultos, o destinados al ámbito privado, para hacerlos parte de la vida pública, porque no son de menor importancia.
La ética feminista convoca a una revolución de valores y a una libertad de conciencia para construir una ética de valores y normas desde una visión holística del mundo, enraizada en las realidades vitales de las personas, sin exclusiones, basada en la justicia, que surge de las personas marginadas a causa de la pobreza, el sexo, la raza, por el credo religioso, o por todo ello a la vez.
Una ética integradora y opuesta a toda dominación capitalista y patriarcal, que parte de la sororidad entre mujeres – quienes han sido llevadas a una enemistad histórica y de competencia entre ellas – del empoderamiento y protagonismo que les lleve a construir y posicionar la ciudadanía plena de las mujeres.
4.-PROTAGONISMO Y AUTONOMIA
La autonomía corresponde a los principios y valores de la alternativa feminista libertaria, es decir, tiene en el centro la libertad. Supone “luchar por” y construir un conjunto de “derechos de las mujeres” que aseguren un tipo de libertad y esa libertad pasa por la autonomía.
Es una revolución de la identidad de las mujeres porque, cuando reconocemos y decimos que necesitamos autonomía, estamos cambiando profundamente nuestra identidad tradicional de género, nuestra identidad tradicional como mujer.
Es así como la autonomía representa un conjunto de hechos concretos, tangibles, materiales, prácticos, reconocibles, y a la vez un conjunto de hechos subjetivos y simbólicos. Es una construcción social que abarca a las propias personas como tales hasta sus ámbitos sociales y las relaciones que establecen.
La autonomía es fundamentalmente un conjunto de procesos de poder, por lo tanto se constituye a través de procesos vitales políticos y en lo que tradicionalmente llamamos el ámbito político. Cada avance de autonomía es un avance político y requiere una recomposición de las relaciones de poder. Esto implica una evolución en el campo del poder, implica transformar la construcción de los géneros. La autonomía por género, para cada género, implica un nuevo pacto entre ambos. Implica la democracia genérica, es decir la posibilidad de establecer relaciones de equidad entre mujeres y hombres. En ese sentido la autonomía consiste en lograr desarrollar procesos en los que cada mujer va teniendo los recursos para transformarse de objeto en sujeto y transformarse en sujeta social y política. De ese modo ser sujeta protagonista de su propia vida.







